Trilogía Anticausal · Libro II
Hernán Cortés y el velo de Iliona
El conocimiento no consuela
El cetro de Príamo se cobró su precio, y Chloe aprendió que las reliquias no se encuentran: se pagan. Ahora, recién casada y con un secreto creciéndole en el vientre, sigue el rastro de Hernán Cortés, custodio del velo de Iliona, desde las Merindades de Burgos hasta los poblados mayas del Yucatán.
Pero alguien más busca el velo. Alguien que conoce cada paso de la familia desde hace años, que sabe lo que pasó en México hace mucho tiempo y lo que está a punto de pasar sobre un puente medieval, una noche de primavera, sobre las aguas del Ebro.
El velo promete el conocimiento más alto al que un ser humano puede aspirar. Lo que no promete es que ese conocimiento sirva de consuelo.